Las altas temperaturas registradas durante mayo han intensificado la presión operativa sobre el sistema eléctrico nacional, generando un desafío crítico para su operación. El Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) reporta márgenes estrechos de reserva de manera cotidiana, lo que obligó a declarar un estado operativo de alerta debido a la vulnerabilidad de la infraestructura frente a la demanda.

El termómetro supera los cuarenta grados Celsius en múltiples regiones mexicanas, con picos históricos en entidades como Nuevo León y el Estado de México. Esta situación ha generado un aumento masivo en el uso de sistemas de aire acondicionado, lo que se traduce directamente en un incremento sin precedentes de la demanda eléctrica. La demanda neta actual supera los cuarenta y ocho mil megavatios, llevando la red de transmisión a operar en el límite de su capacidad segura.

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La sobredemanda durante las horas nocturnas se ha posicionado como el principal factor de riesgo en los principales centros urbanos del país. Esta presión constante sobre la infraestructura expone las limitaciones del sistema para responder a picos de consumo inesperados o eventos que comprometan la disponibilidad de generación.

Especialistas en el sector hacen un llamado urgente a modernizar la infraestructura de distribución eléctrica de forma acelerada. La situación actual pone en evidencia la necesidad de inversión inmediata para fortalecer la capacidad de la red y evitar posibles desabastecimientos en condiciones de estrés térmico extremo.