La reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín terminó con el anuncio de la creación de un comité bilateral para prevenir una nueva guerra comercial entre Estados Unidos y China, luego de meses de tensión arancelaria. Este paso busca estabilizar las relaciones comerciales y evitar conflictos que afecten a ambas economías a raíz de las disputas del año anterior.
Durante el encuentro, se trataron asuntos clave como la situación en Irán, con la confirmación de China de que no suministrará equipamiento militar a Teherán, y el compromiso conjunto para garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el comercio mundial. Trump destacó que los acuerdos alcanzados fueron «fantásticos» y subrayó que resolvieron problemas que otros no pudieron arreglar.
Xi Jinping calificó la visita como un momento histórico para consolidar «una nueva relación bilateral» basada en la estabilidad estratégica y la cooperación, insistiendo en que ambas naciones deben ser socios en lugar de rivales.
El encuentro cobró relevancia también por la presencia de destacados líderes empresariales estadounidenses, quienes participaron en actividades junto a Trump en Pekín. Entre ellos se encontraban Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX; Tim Cook, de Apple; Jensen Huang, de NVIDIA; y Larry Fink, de BlackRock. Además, ejecutivos de Boeing, GE Aerospace y firmas financieras de Wall Street sostuvieron reuniones con empresarios chinos, incluidos representantes de Xiaomi y Blue Ocean Advisors.
En redes sociales, la interacción de Musk con directivos de BYD, la compañía china rival de Tesla en vehículos eléctricos, fue uno de los focos de atención. Aunque no se anunciaron acuerdos formales entre las empresas tecnológicas, Trump resaltó que llevó a China «a los mejores líderes empresariales» estadounidenses como muestra de interés para fortalecer las relaciones comerciales.
Tras la reunión, Trump publicó un mensaje en Truth Social retomando declaraciones de Xi sobre Estados Unidos como «una nación en decadencia», que atribuyó solo al periodo bajo la administración Biden. Criticó la política actual señalando problemas como fronteras abiertas, altos impuestos y aumento de delincuencia, mientras defendió su propio mandato como un periodo distinto.

