El anuncio de que el ciclo escolar finalizará antes de lo previsto generó una fuerte reacción entre madres y padres, quienes manifiestan preocupación por el impacto que esta medida tendrá en la organización familiar y el cuidado de sus hijos. El adelanto afecta sobre todo a quienes se ocupan del cuidado de niñas y niños, un grupo que la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados del Inegi identifica como prioritario para garantizar apoyos adecuados.

En respuesta a esta situación, la Coalición por el Derecho al Cuidado Digno y Tiempo Propio de las Mujeres solicitó que se evalúen con detenimiento los efectos de modificar el calendario escolar, tomando en cuenta no solo los derechos de niñas, niños y adolescentes, sino también la perspectiva de género y la carga que recae sobre las personas cuidadoras.

Al mismo tiempo, la mandataria local manifestó que la decisión del adelanto fue impulsada por secretarios y docentes provenientes de varios estados, pero advirtió sobre la necesidad de no afectar las clases durante este ajuste, que también se vincula con el Mundial de fútbol, evento que ha puesto presión sobre las fechas escolares.

Este cambio en el calendario escolar obliga a profesores y educadores a acelerar los procesos de enseñanza y evaluación para que los alumnos concluyan el ciclo a tiempo. Escuelas como las de nivel preescolar esperan directrices claras para adaptar las evaluaciones y criterios de promoción.

Más allá de la educación, la discusión sobre el adelanto del ciclo escolar vuelve a colocar sobre la mesa la importancia de la compensación económica para las personas que realizan cuidados, generalmente mujeres, que verán incrementada su carga sin recibir apoyo directo. Este énfasis responde a la demanda de un sistema que reconozca y valore el trabajo de cuidado, ampliando así la protección y las condiciones para quienes sostienen el bienestar familiar.