BTS dejó una huella profunda en la Ciudad de México, donde su presencia en el Zócalo y sus conciertos en el Estadio GNP Seguros marcaron un momento histórico para sus seguidores y para la cultura pop global. Lejos de ser solo una banda de K-Pop, su influencia se compara con la de leyendas como The Beatles y Elvis Presley, destacándose no solo por su música sino por su impacto sociocultural.
Una característica fundamental de BTS es la imagen que proyectan: jóvenes sensibles, elegantes, con una masculinidad que desafía estereotipos tradicionales. En regiones consideradas «tierras de machos», como América Latina, su estilo andrógino y su actitud tierna han generado una transformación en la percepción del público sobre lo que significa ser un hombre en sociedades con arraigadas normas machistas.
La investigadora Julia Palacios subraya que el fervor del ARMY, nombre con que se conoce a su base de fanáticos, ha sido clave para catapultar a BTS a esta fama internacional masiva. Desde sus inicios, el grupo experimentó un fenómeno de adoración parecido a la Beatlemanía de los años sesenta, pero alcanzando un alcance global mucho mayor. Su éxito no solo se cimentó en su música, sino también en una estrategia empresarial respaldada por HYBE, que ha sabido mantener la relevancia del grupo incluso durante períodos complejos como el servicio militar obligatorio de sus integrantes.
Este fenómeno recuerda situaciones similares de figuras icónicas como Elvis Presley, cuyo equipo supo preservar su imagen durante su servicio en Alemania. BTS replicó este modelo, consolidándose como un producto cultural y artístico cuidado al máximo, capaz de ofrecer una propuesta artística integral y de alta calidad. Así, la banda no solo conquistó escenarios, sino que puso en discusión y amplió las ideas sobre la expresión de la masculinidad en el siglo XXI.

