Diego Luna regresa al cine mexicano con “México 86”, un filme que entrelaza su propia infancia con dos eventos cruciales para el país: el devastador terremoto de 1985 y la organización del Mundial de fútbol en 1986. A sus seis años, Luna vivió de cerca estas circunstancias que definieron su relación con el fútbol y el México de aquella época.

La producción, que se estrenará primero en cines y luego en Netflix, narra la historia real detrás de cómo México consiguió el Mundial luego de que Colombia perdiera la sede debido a una crisis económica y conflictos armados. El director Gabriel Ripstein optó por un enfoque basado en hechos, pero centrado en un personaje ficticio, Martín de la Torre, interpretado por Luna, para reflejar las tensiones sociales y políticas que atravesaban al país.

A diferencia de su anterior experiencia con el fútbol en “Rudo y Cursi” (2008), esta película llega en un momento de mayor madurez para el actor, quien después de consolidar su carrera internacional con series como “Narcos: México” y “Andor”, apuesta por historias con un principio y final claros, de duración breve y contenido profundo.

Ripstein destaca que el fútbol en 1986 era un fenómeno democrático y de fácil acceso, donde los boletos podían comprarse el mismo día del partido, algo impensable en la actualidad. Cree que desde entonces, el deporte se ha globalizado hasta volverse una industria gigantesca, pero a costa de volverse menos accesible para el público general. Este cambio también refleja transformaciones sociales más amplias en México.

La película revela la compleja trama política y social que rodeó aquel Mundial y cómo el país respondió colectivamente a los desafíos de la época, incluyendo la reconstrucción tras el terremoto. Así, “México 86” no solo rememora un evento deportivo, sino que ofrece una mirada crítica a un momento de desmoronamiento y cambio en el sistema social mexicano.