El Mundial enfrentó no solo a selecciones, sino también a antiguos rivales y a la disparidad en las remuneraciones de sus técnicos. Néstor Lorenzo, al mando de la selección colombiana, percibe un salario anual de 2.2 millones de dólares, cifra que supera por más de un millón la remuneración anual de Carlos Queiroz como entrenador de Ghana.
Según datos de portales especializados, Queiroz recibe aproximadamente 90.000 dólares al mes, lo que suma poco más de un millón al año. Esta diferencia refleja no solo las condiciones económicas de cada selección sino también la valoración que cada federación otorgó a sus directores técnicos.
El cruce entre ambos preparadores estuvo marcado por declaraciones previas al enfrentamiento, donde Queiroz recordó la situación difícil que vivió un exentrenador de porteros de Colombia, quien falleció por complicaciones de COVID y padecimientos que, según el portugués, no fueron debidamente atendidos por la Federación Colombiana de Fútbol.
Este episodio agregó un tinte emocional a la confrontación deportiva y evidenció tensiones internas en la estructura administrativa del fútbol colombiano. Más allá del terreno de juego, la diferencia salarial entre Lorenzo y Queiroz pone en perspectiva las desigualdades existentes en el mundo del fútbol internacional, donde factores económicos, políticos y deportivos inciden en la remuneración y en las condiciones laborales de los entrenadores.

