Pedro Aguilera decidió arriesgar al revisar «La caza», emblemática película de Carlos Saura de 1966, para ofrecer una versión actualizada que gira en torno a la especulación inmobiliaria y la corrupción. Su filme, titulado «Día de caza», se distingue por un enfoque fresco, incorporando humor negro en lugar de la austeridad del original. Este cambio tonal busca reflejar la realidad de España hoy, donde los fantasmas que antes eran metafóricos, ahora son palpables.
El director señaló que su intención fue encontrar un “sitio peligroso como artista”, un desafío que asumió con respeto pero también con libertad creativa. Aguilera quiso homenajear a Saura sin imitarlo, insertando una voz propia en la reinterpretación, algo poco común en el cine español, que suele evitar rehacer obras de sus maestros. Para potenciar esta mirada renovada, convocó a actrices de la talla de Carmen Machi, Blanca Portillo y Rossy de Palma, que comparten una generación nacida en la época original del filme, lo que aporta una conexión directa con aquel momento histórico.
Además del trío protagonista, la participación de la joven Zoé Arnao introduce otra perspectiva generacional que complementa y enriquece la narrativa. El reparto no solo aporta talento sino también fuerza y personalidad, elementos clave para replantear el relato desde la mirada y voz femenina, preguntándose qué tanto ha cambiado la posición de la mujer en la sociedad española desde 1966 y qué aspectos permanecen intactos.
Este proyecto contó con la colaboración directa de Anna Saura, hija de Carlos Saura, quien se sumó como productora ejecutiva, respaldando esta reinterpretación. El fallecimiento del maestro en 2023 impidió que fuera testigo del resultado, aunque Aguilera confesó que uno de sus mayores sueños era compartir una sesión doble entre ambas películas acompañada de un coloquio.
Para el director, la adaptación no buscó el realismo seco del original, sino una sátira que permitiera reflexionar desde la distancia irónica, demostrando el potencial del cine español para dialogar con su propio pasado sin perder la originalidad. Aguilera destacó además que la práctica de reinterpretar clásicos cinematográficos es habitual en otras cinematografías internacionales como la italiana o la estadounidense, pero escasa en España, una carencia que él busca revertir con esta propuesta.

