En los últimos meses de existencia de la ECW original, Shane McMahon estuvo muy cerca de comprar la compañía para gestionarla de manera independiente. Sin embargo, fue su padre, Vince McMahon, quien frenó la operación y optó por un camino distinto.
Paul Heyman, figura clave de la ECW, explicó que en el verano de 2000 y luego en diciembre de ese mismo año, WWE hizo dos importantes transferencias de dinero, una para que se concretara el evento Heatwave y otra para sostener la empresa mientras los McMahon evaluaban su futuro. En ese tiempo, Shane presionó para adquirir la empresa, pero Vince tenía una perspectiva diferente sobre el valor de la ECW.
Según Heyman, Vince McMahon consideró más provechoso no comprar la ECW como tal, sino mantenerlo a él trabajando dentro de WWE. Para ilustrar esta idea, Heyman comparó la situación con la compra de Beats Music por parte de Apple en 2014, donde Apple no necesitaba el servicio, pero sí al ejecutivo Jimmy Iovine. De modo similar, Vince prefirió contar con Heyman dentro de su organización a pesar de dejar que la ECW se hundiera.
Heyman citó a Vince vampíricamente al señalar que el empresario prefería tenerlo dentro de su "castillo" aunque fuese un personaje complicado, antes que dejarlo fuera: «Prefiero tener a Paul Heyman dentro del castillo meando hacia afuera que fuera del castillo meando hacia adentro». Esta estrategia tuvo un impacto importante cuando Heyman ingresó a WWE en 2001, pero rápidamente notó que trabajar para Vince era más complicado que hacerlo como independiente.
La tensión entre ambos se mantuvo hasta que Heyman dejó WWE a finales de 2006. Para entonces, la ECW bajo el sello WWE se había transformado en algo muy distinto a lo que Heyman había soñado, razón por la cual decidió apartarse, aunque durante esos años WWE continuó pagándole para evitar que se uniera a la competencia TNA.

