Durante el día libre concedido a la Selección Española en su concentración en Tennessee, Borja Iglesias vivió una situación inesperada al intentar regresar al hotel. Los agentes de seguridad no lo reconocieron y le impidieron el acceso, lo que generó un momento de confusión frente a aficionados y periodistas.

El delantero del Celta tuvo que identificarse verbalmente y reafirmar en inglés su condición de miembro del equipo nacional frente a los guardias, quienes respondieron preguntándole si llevaba pase de acceso o si realmente era jugador. La insistencia de algunos presentes ayudó a que se mantuviera la calma, pero la incomodidad persistió hasta que Borja optó por contactar por teléfono con alguien dentro de la expedición para solucionar el impasse.

Este incidente ocurrió en medio de un día de descanso que Luis de la Fuente otorgó a sus jugadores para que pudieran desconectar y recuperarse antes del próximo partido contra Arabia Saudí, un duelo clave tras el empate sin goles contra Cabo Verde. Borja Iglesias, que aprovechó para salir con su pareja, María Valero, tuvo que enfrentar esta situación que interrumpió brevemente la tranquilidad de la jornada.