Los termos y popotes reutilizables acumulan residuos invisibles que crean un ambiente propicio para el crecimiento de bacterias y hongos. Aunque a simple vista parecen limpios después de enjuagarlos con agua, los espacios de difícil acceso retienen humedad y restos de líquidos que, en combinación con oscuridad y calor, generan las condiciones ideales para la proliferación de microorganismos. Consumir bebidas en recipientes mal higienizados puede provocar malestar estomacal, infecciones y problemas de salud más graves a largo plazo.
Para lavar los popotes correctamente es fundamental utilizar un cepillo delgado especial que permita tallar el interior. Se recomienda usar agua tibia con jabón y asegurarse de que no queden residuos atrapados. Después del lavado, deben enjuagarse perfectamente y dejarse secar en un lugar ventilado. Un error común es guardarlos húmedos, lo que favorece la aparición de moho. Además, es importante desinfectarlos al menos una vez por semana sumergiéndolos en agua caliente o en una solución con vinagre.
Si el popote presenta manchas oscuras, mal olor o textura viscosa, lo mejor es reemplazarlo, ya que estos son signos claros de contaminación. Para los termos, el proceso requiere desmontar todas sus partes, incluyendo tapa, sellos y boquillas. Cada componente debe lavarse por separado con agua caliente y jabón, utilizando un cepillo largo para alcanzar el fondo y evitar que queden residuos adheridos.
Una limpieza profunda debe realizarse al menos una vez por semana. Una mezcla de agua caliente con bicarbonato o vinagre ayuda a eliminar olores y bacterias. Después de lavar, es clave dejar que el termo se seque completamente abierto, evitando cerrar la tapa mientras aún esté húmedo. La acumulación de bacterias y hongos puede afectar la salud digestiva y causar infecciones que se previenen fácilmente con buenos hábitos de higiene.

