Las calles de Badajoz recuperaron el sonido característico de los bolillos durante un encuentro cultural que reunió a encajeras en el barrio de San Roque. La Asociación de Encajeras Ciudad de Badajoz impulsó esta actividad con el objetivo de promover y preservar una técnica artesanal que forma parte de la identidad regional desde hace siglos.
Esta iniciativa, que ya recorrió otros barrios de la ciudad como San Francisco y La Paz, busca no solo dar a conocer el encaje de bolillos, sino también atraer a las generaciones jóvenes, muchas de las cuales desconocen esta tradición. La presidenta de la asociación destacó que para quienes no han tenido contacto previo, el bolillo es un arte sencillo en sus pasos básicos, aunque requiere dedicación para perfeccionarse.
El encaje se realiza con pocos materiales: palillos de madera, hilo y una almohadilla donde se entrelazan los hilos. Con cuatro bolillos en las manos, las artesanas crean patrones que, con paciencia, dan forma a piezas complejas y delicadas. Más allá del valor artístico, esta práctica ofrece beneficios a la salud mental y física, estimulando la memoria y el movimiento constante de las manos.
La asociación prepara ya su próxima convocatoria en el barrio de San Francisco, que reunirá a los grupos de encajeras de toda la ciudad para fortalecer y visibilizar esta actividad cultural. Pese a la percepción de que esta tradición está en riesgo, la presidenta asegura que el movimiento de encajeras continúa vigoroso en Extremadura y otras regiones, sumando cada vez más participantes interesados en aprender y mantener viva esta técnica artesanal.

