Steven Spielberg destacó en una entrevista que la verdadera amenaza para las salas de cine no es la existencia de servicios de streaming, sino la rapidez con que los estudios lanzan sus películas en estas plataformas. Según el director, esa aceleración perjudica el tiempo que tiene una película para atraer a los espectadores en las salas.

Para Spielberg, ver una película en casa “no tiene nada de malo”, pero no puede compararse con la experiencia colectiva del cine, donde se comparte el espacio y la atención con otras personas. Este aspecto comunitario es esencial para el valor que ofrece el cine tradicional, ya que permite que las diferencias se diluyan durante la proyección y se genere una conexión única.

Sin embargo, la disminución del público en las salas no se debe a la competencia directa del streaming, sino a cómo los estudios acortan las ventanas exclusivas de estreno para luego distribuir las películas en plataformas digitales. Spielberg sostuvo que esta práctica impide que el público tenga tiempo suficiente para acudir al cine y que se forme esa comunidad temporal de espectadores que él valora.

El director puntualizó que los servicios de streaming no obligan a retirar las películas de cartelera prematuramente, sino que esa decisión recae en los estudios. Insistió en que si se diera más tiempo a las películas para permanecer en salas, se podría evaluar mejor su verdadero impacto y quizá frenar el éxodo hacia la visualización en casa.

Esta reflexión cobra particular importancia frente al comportamiento en taquilla de su más reciente filme, que ha experimentado un crecimiento progresivo después de un arranque modesto. Para Spielberg, ese éxito tardío se debe a que el público tuvo tiempo para asistir a la sala antes de que el título estuviera disponible en otras plataformas.