El Gobierno de Cuba calificó las nuevas sanciones que impuso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como "ilegales y abusivas". Las medidas, anunciadas el viernes, apuntan a cualquier persona —extranjera o estadounidense— que opere en sectores estratégicos para el ingreso de divisas en la isla.
Bruno Rodríguez, ministro de Relaciones Exteriores cubano, expresó en redes sociales que la respuesta de Washington con "nuevas medidas coercitivas unilaterales" resulta "repudiable pero curioso y ridículo". Rodríguez vinculó estas sanciones con dos hechos ocurridos en la isla: el desfile del Día del Trabajo que congregó a más de medio millón de personas en La Habana, encabezado por Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel, y la firma de seis millones de cubanos (81% de la población mayor de 16 años) en defensa contra el bloqueo estadounidense.
Las nuevas sanciones se dirigen específicamente a los pilares de la economía cubana: energía, defensa, minería y servicios financieros. Cualquier persona o empresa que opere en estos sectores o realice negocios con el Gobierno de La Habana enfrentará el bloqueo total de sus activos en Estados Unidos. Además, los bancos extranjeros que faciliten transacciones significativas para personas sancionadas en Cuba corren el riesgo de ver cerradas sus cuentas en Wall Street.
La orden ejecutiva entró en vigor inmediatamente. Trump argumentó que las políticas cubanas "continúan constituyendo una amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional estadounidense, algo que La Habana rechaza rotundamente. El canciller insular subrayó que "la Patria, la Revolución y el Socialismo se defienden con las ideas y con las armas".
Esta medida representa una escalada en las sanciones contra Cuba más allá de los casos anteriores dirigidos solo a funcionarios gubernamentales. Ahora incluyen a ejecutivos, líderes, funcionarios y personas de cualquier nivel vinculadas a esos sectores, además de suspender la entrada a Estados Unidos de cualquiera que cumpla esos criterios. Desde enero, Washington ha intensificado la presión sobre La Habana, incluyendo un bloqueo petrolero que agravó la crisis económica estructural que ya atravesaba el país caribeño.

