Las autoridades federales de Estados Unidos desarticularon un complot para ejecutar un atentado durante un evento de artes marciales mixtas (UFC) celebrado recientemente en los jardines de la Casa Blanca. El principal sospechoso, un ciudadano mexicano de 31 años beneficiario del programa DACA, fue detenido junto con cuatro cómplices en varios estados del país.
El detenido, identificado como Abraham Hermosillo Alvarez, planeaba coordinar un ataque doble que combinaba drones equipados con explosivos y francotiradores apostados en puntos estratégicos alrededor de la residencia presidencial. El complot se descubrió gracias a investigaciones de inteligencia y monitoreo de comunicaciones cifradas, alertando a las autoridades antes de que se ejecutara el ataque.
Este caso ha generado controversia no solo por su naturaleza criminal, sino también debido al estatus migratorio del acusado. Hermosillo Alvarez ingresó legalmente a Estados Unidos cuando era niño y se acogió al programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), que protege a jóvenes indocumentados conocidos como Dreamers frente a la deportación. Su detención ha puesto nuevamente en el centro del debate las políticas migratorias y las medidas de seguridad vinculadas a este programa.
Las autoridades lograron desmantelar la célula criminal arrestando además a cuatro personas implicadas en Ohio, Missouri y California. Los cargos en contra de Hermosillo incluyen conspiración para cometer asesinato y el uso de armas de destrucción masiva, debido a la intención de lanzar drones explosivos.
Expertos y grupos defensores de derechos humanos han pedido cautela para no estigmatizar a la comunidad DACA, la cual reúne a cientos de miles de jóvenes que son sometidos a rigurosos controles policiales y no representan una amenaza colectiva. Insisten en que este caso aislado no debe ser usado para criminalizar ni politizar el programa migratorio.
El Departamento de Seguridad Nacional confirmó que el sospechoso mantuvo un estatus legal desde su llegada como menor y que su participación en DACA implicaba un seguimiento oficial. Aún falta por esclarecer cómo pudo planear y coordinar un operativo de esta magnitud sin ser detectado con antelación.

