Un centenar de manifestantes, encabezados por Greta Thunberg, se congregaron frente al Consejo Europeo en Bruselas para demandar la prohibición de productos originados en asentamientos israelíes ubicados en Cisjordania. Estos bienes, etiquetados como israelíes pero producidos en territorios palestinos ocupados, fueron el centro de una protesta silenciosa que coincidió con una cumbre clave de líderes europeos.

Los activistas solicitaron a la Unión Europea implementar sanciones comerciales contra estas colonias, calificadas como ilegales según el derecho internacional. La protesta fue organizada por integrantes de la flotilla Global Sumud, quienes utilizaron esta acción para promover un llamado urgente a la defensa de los derechos humanos y la justicia económica en la región.

Durante el evento, varios participantes denunciaron abusos y violencia sufridos bajo custodia de fuerzas israelíes. Arno Meyns, navegante belga, relató haber sufrido fracturas durante una intervención militar. La enfermera y activista francesa Mariam Hadjal aseguró haber sido víctima de agresiones físicas y sexuales en prisión, mientras que la periodista árabe-judía Noa Avishag Schnall compartió su experiencia de maltratos y amenazas durante su detención.

Estas denuncias buscan alertar a la comunidad internacional sobre las graves violaciones a los derechos humanos que, a criterio de los organizadores, la Unión Europea contribuye a perpetuar mediante la compra de productos de territorios ocupados. En este contexto, Chloe Fiona Ludden, exfuncionaria de Naciones Unidas, reforzó el reclamo al anunciar que renunció a su cargo en protesta por la insuficiente respuesta mundial frente a la crisis humanitaria en Gaza.

La manifestación puso el foco en la responsabilidad política y económica de la Unión Europea, que debatía en esos días la posibilidad de nuevas medidas diplomáticas y comerciales relacionadas con el conflicto israelí-palestino. Los activistas exigieron un compromiso efectivo para impedir la normalización de productos provenientes de territorios ocupados y frenar así la expansión de los asentamientos.