El Mundial de 2026 se convierte en un nuevo escenario de confrontación política para Irán, donde la selección nacional de fútbol no solo representa un equipo deportivo, sino un instrumento de propaganda del régimen. Activistas iraníes y miembros de la diáspora advierten que el gobierno busca controlar estrictamente la imagen del equipo para evitar manifestaciones reivindicativas como las ocurridas en 2022 en Qatar.

En aquel Mundial, el rechazo de los jugadores a entonar el himno nacional durante el partido contra Inglaterra se convirtió en un símbolo de protesta por las masivas movilizaciones internas en Irán, tras la muerte de Mahsa Amini. Sin embargo, ahora las autoridades intentan “blindar” la presencia del equipo en Estados Unidos, estableciendo su base en México y limitando el número de integrantes que viajan, para evitar cualquier gesto de disidencia.

Además, se denuncian presiones hacia la FIFA para restringir en los estadios el uso exclusivo del himno oficial y la bandera reconocida por el régimen, con la intención de frenar la exhibición de símbolos alternativos, en especial la histórica bandera con el león y el sol, adoptada por grupos opositores y la comunidad iraní en el exterior.

En este contexto, la selección no solo es vista como un equipo deportivo, sino como una extensión del poder estatal, que utiliza la participación internacional para presentar ante el mundo una imagen de estabilidad y respaldo popular. En este sentido, algunos jugadores han mostrado públicamente insignias con el número 168, en referencia a víctimas de ataques aéreos estadounidenses, un gesto que el gobierno interpreta y utiliza en su narrativa política.

La situación se agrava en ciudades con fuerte presencia iraní, como Los Ángeles, donde las tensiones entre el régimen y la diáspora anticipan un ambiente de confrontación simbólica durante los partidos. La política de control sobre los símbolos nacionales y las expresiones de los jugadores refleja el intento del régimen por evitar que el Mundial se convierta en un espacio de protesta visible.