El informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) revela que desde 2018 más de 128,000 personas permanecen desaparecidas en México, sin que se haya logrado su localización o identificación. Este fenómeno se ha consolidado como una crisis humanitaria que afecta a todo el país, especialmente en estados con alta presencia del crimen organizado.

El documento identifica al grupo más vulnerable como los hombres jóvenes entre los 20 y 34 años, quienes sufren principalmente el reclutamiento forzado por parte de organizaciones criminales. Estas utilizan las desapariciones como una herramienta para controlar territorios y operaciones, bajo un contexto donde la colaboración o tolerancia de ciertos agentes estatales ha complicado la efectividad de las investigaciones y la persecución penal.

En México, existe una situación de emergencia forense, ya que más de 70,000 cuerpos permanecen bajo custodia estatal sin ser identificados, prolongando el sufrimiento de familias que buscan respuestas. La CIDH señala que el índice de impunidad alcanza niveles críticos, con casi el 99.5% de los casos de desaparición forzada sin sentencia condenatoria, lo que impide la justicia efectiva y fomenta la repetición de estos crímenes.

Las entidades con mayor concentración de desapariciones son Jalisco, Estado de México y Tamaulipas, convertidas en focos rojos por la violencia y la inacción adecuada de las autoridades. El informe subraya que, a pesar de reformas legales como la Ley General en materia de Desaparición, la saturación de los procesos judiciales y la actitud insensible de algunos funcionarios públicos revictimizan a las familias afectadas.

Además, la desconfianza en las fiscalías especializadas disuade a víctimas y familiares de denunciar, debido al temor a represalias. La CIDH recomienda al Estado mexicano fortalecer la coordinación interinstitucional y garantizar la autonomía real de los servicios médico forenses para mejorar la búsqueda, identificación y sanción de responsables.

Sin un compromiso político firme para priorizar la verdad, la memoria y la justicia, la crisis humanitaria por desapariciones seguirá siendo uno de los problemas más graves y pendientes en México.