La Fiscalía General de la República de México acusó al Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos de planear y ejecutar el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada dentro del territorio mexicano. Según las autoridades mexicanas, esta acción constituye una clara transgresión a la soberanía nacional y un quebranto al derecho internacional al sustraer de manera ilícita a un ciudadano mexicano para su arresto en el extranjero.

Ernestina Godoy Ramos, titular de la fiscalía, señaló que el gobierno estadounidense proporcionó información falsa sobre la detención, que ocurrió cerca de la frontera, en Santa Teresa, Nuevo México. Frente a estas presuntas irregularidades y la entrega de datos engañosos, la Fiscalía mexicana abrió siete investigaciones para determinar las responsabilidades legales que se derivan de este caso.

Las autoridades mexicanas destacan que este incidente pone en evidencia tres problemáticas graves: la violación a los marcos legales nacionales e internacionales, la existencia de un acuerdo ilegal entre las partes, y la difusión de falsedades por parte de funcionarios diplomáticos estadounidenses. Estas acciones vulneran el principio de buena fe que debe regir las relaciones diplomáticas y los tratados entre México y Estados Unidos.

Por su parte, la embajada y representantes de Estados Unidos rechazaron las acusaciones y mantienen su postura firme, lo que ha tensado aún más la agenda bilateral entre ambos países.