La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum señaló una persistente estrategia de injerencia política de Estados Unidos que se vale de denuncias relacionadas con el narcotráfico para debilitar gobiernos latinoamericanos. Esta práctica, afirmó, es un patrón histórico que ha afectado la estabilidad y soberanía de numerosos países en la región.

Sheinbaum recordó casos emblemáticos como el conflicto Irán-Contras, en el que se utilizaron grupos ilícitos para intentar desestabilizar un régimen, y mencionó que esta dinámica también afectó directamente a la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador. En este contexto, el gobierno mexicano subrayó la importancia de respetar los tratados bilaterales de extradición que facilitan la cooperación internacional en materia de justicia.

Recientemente, México investiga la polémica operación que permitió la captura y traslado del líder criminal Ismael Zambada a territorio estadounidense en un avión oficial acusado de operar de manera ilegal. La Fiscalía General de la República abrió una indagatoria para esclarecer esta acción, que generó tensiones diplomáticas y violencia en el estado de Sinaloa. La presidenta advirtió que el fin no justifica los medios, enfatizando la necesidad de respetar la soberanía nacional.

Desde la esfera diplomática, el gobierno mexicano demandó explicaciones claras a Washington. El embajador Ronald Johnson revisa las solicitudes oficiales destinadas a obtener mayor información sobre el caso y otras acciones vinculadas. Sheinbaum descartó que México proteja a Rubén Rocha, el gobernador sinaloense con licencia, quien se mantiene resguardado en su domicilio y no es buscado como fugitivo.

Finalmente, la mandataria cuestionó la falta de acciones contundentes desde Estados Unidos para combatir la distribución interna de drogas ilícitas y el masivo lavado de dinero derivado de esas actividades. México reafirmó su compromiso en colaborar para evitar que esas sustancias lleguen a las nuevas generaciones.