El presidente ruso, Vladimir Putin, declaró que la guerra en Ucrania está «casi finalizando», aunque reconoció que las conversaciones más amplias para un acuerdo de paz continúan estancadas. A pesar de un cese al fuego temporal de tres días respaldado por Estados Unidos, los combates siguen activos y las posiciones de ambas partes permanecen rígidas.
Putin reiteró su disposición a dialogar directamente con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, ya sea en Moscú o en un país neutral. Sin embargo, condicionó dicho encuentro a que antes se definan los términos concretos de un acuerdo de paz. Según sus palabras, el diálogo debería aprovecharse para fijar un punto final al conflicto, no para iniciar negociaciones sin claridad previa.
El mandatario ruso también mencionó un posible rol del ex canciller alemán Gerhard Schröder como mediador preferido en estas negociaciones, y criticó a Occidente por buscar una derrota total de Rusia, lo que, según él, no se ha logrado. Señaló que esta expectativa frustrada ha generado una dinámica de parálisis en las relaciones internacionales.
La guerra ha provocado miles de muertes y destruido grandes extensiones del este ucraniano, afectando también gravemente la economía rusa. Las relaciones entre Moscú y Europa se encuentran actualmente en su nivel más tenso desde la Guerra Fría, dificultando cualquier acercamiento.
Estados Unidos ha promovido la tregua reciente y busca impulsar acuerdos humanitarios, mientras que líderes internacionales, incluido Donald Trump, han manifestado su esperanza de que el fin del conflicto pueda concretarse pronto. No obstante, las posiciones siguen alejadas, principalmente por las demandas rusas de controlar completamente la región del Donbás y su rechazo a la adhesión de Ucrania a la OTAN, algo que Kiev no está dispuesto a aceptar.
Putin también expresó su disposición a discutir nuevos acuerdos de seguridad con Europa, una señal de que, pese a la tensión, persiste alguna voluntad de diálogo en el ámbito regional.

