La exposición temporal “El juego de pelota en Tenochtitlan” ya está abierta al público, ofreciendo una mirada profunda al significado histórico, ritual y cultural de esta práctica emblemática en Mesoamérica. La muestra, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Secretaría de Cultura, reúne más de cien piezas arqueológicas, dos réplicas, una reconstrucción hipotética del juego y material audiovisual, entre ellos pelotas de hule que datan de más de tres mil años y que jamás habían sido exhibidas.
El coordinador nacional de Desarrollo Institucional del INAH destacó que el juego de pelota fue más que un entretenimiento; fungió como un elemento central en la cosmovisión y en la organización social de las culturas prehispánicas. Además, enfatizó el valor de la exposición para reflexionar sobre el papel que juegan las actividades lúdico-deportivas como agentes de cohesión social y diálogo intercultural, lo que confirma el compromiso del INAH con la difusión y preservación del patrimonio cultural.
La directora del Museo del Templo Mayor señaló que la exhibición busca transmitir tanto la fuerza y perdurabilidad de estas prácticas milenarias como su influencia en los eventos deportivos contemporáneos. Puso énfasis en que estas actividades combinan tradición y singularidad regional, revelando la complejidad de las relaciones sociales en Mesoamérica que aún persisten en la actualidad.
El coordinador nacional de Arqueología del INAH explicó que la exhibición también incluye objetos provenientes de diversas culturas para resaltar la diversidad y antigüedad de la práctica deportiva. Subrayó que, más allá de su potente carga religiosa y simbólica, el juego de pelota cumplió funciones sociales y políticas relevantes, incluso en grupos como la cultura chichimeca.
Entre los temas que se abordan en el ciclo de conferencias que acompaña la muestra destacan aspectos relacionados con la historia, el mito, la arquitectura y el simbolismo vinculados al juego de pelota. El público podrá apreciar cómo esta actividad fue una pieza clave en la dinámica diplomática y cultural de Mesoamérica.

