La captura de crías de fauna silvestre para convertirlas en mascotas representa un grave daño para los ecosistemas y un riesgo para las personas, advierte el Centro de Acopio y Salud Animal de Tlajomulco de Zúñiga. El director del centro, Luis Alberto Cayo Cervantes, explica que liberar estos animales fuera de su hábitat natural altera el equilibrio ambiental y pone en peligro tanto a las especies como a la comunidad.

En las instalaciones reciben ejemplares como tlacuaches, tecolotes pigmeos, garzas, tortugas y zorritos, todos nativos de la zona. Además, han rescatado cocodrilos de acutus que fueron secuestrados desde crías y mantenidos en hogares. Estos animales, al crecer, se vuelven imposibles de domesticar y pueden ocasionar accidentes severos.

El biólogo enfatiza que la fauna silvestre no debe considerarse como mascota. En casos frecuentes como el de mapaches, los animales adquieren conductas agresivas en su etapa reproductiva. Esto ha provocado heridas graves a personas que intentaron mantenerlos en casa, incluyendo mordidas que causaron daño en orejas y manos.

Para evitar estos problemas, el centro pone a disposición el teléfono 33 3138 3098 para que la población reporte la presencia de fauna silvestre en hogares y pueda ayudar a devolver a los animales a su ambiente natural. También se solicita a las comunidades cercanas a los bosques que no maten a los animales que se acerquen, sino que busquen apoyo para su manejo adecuado.

Vivir próximo a un área boscosa conlleva la responsabilidad de respetar y proteger la biodiversidad local. La domesticación inapropiada de animales salvajes no solo afecta su supervivencia, sino que pone en riesgo la integridad física de las personas y el equilibrio ecológico.