Tras casi tres décadas desaparecida, Badajoz logró recuperar una placa del escultor Enrique Pérez Comendador que formaba parte del monumento de Hernando de Soto. La obra fue sustraída en 1999 y recientemente apareció en un anuncio de compraventa en Madrid, donde un coleccionista local la reconoció e inició el proceso para su recuperación.
La intervención conjunta de la Policía Nacional y expertos en patrimonio permitió verificar la autenticidad de la pieza, denunciar su hallazgo y garantizar su traslado a la ciudad bajo un régimen de depósito, a la espera de la resolución judicial sobre su titularidad definitiva.
El alcalde de Badajoz, Ignacio Gragera, destacó el valor histórico y simbólico de esta recuperación para la ciudad, resaltando el trabajo coordinado que hizo posible el regreso de la placa. Recordó que este elemento formaba parte del entorno urbano, especialmente en lugares como la Plaza de los Alféreces, la Avenida de Huelva y la zona de Valdepasillas, y lamentó la situación que obligará a no reinstalar la placa en su ubicación original por razones de seguridad.
En vez de volver a colocar la obra original en el monumento, las autoridades confirmaron que harán una réplica que será instalada en su antiguo emplazamiento, mientras que el original se integrará en un espacio museístico futuro, como el Museo de la Ciudad o una sala dedicada a patrimonio local.
Desde la Brigada Provincial de Policía Judicial y el Grupo de Delitos Patrimoniales describieron la recuperación como una investigación extensa y complicada, que involucró a varias brigadas y contó con la colaboración clave de la Brigada de Patrimonio Histórico de Madrid. Resaltaron que este tipo de restituciones va más allá de recuperar un objeto, pues implica devolver parte del patrimonio cultural y la memoria colectiva.
El caso se había dado por cerrado durante años hasta que el coleccionista José Ramón identificó la placa en un portal de venta en internet, lo que permitió reabrir la causa y reactivar el procedimiento legal para su recuperación. Por el momento, la placa permanece resguardada, y será la justicia la que decida su destino final.

