El auge de las rentas vacacionales en Yucatán, especialmente a través de plataformas como Airbnb, ha colocado al estado en una posición destacada dentro del panorama nacional, pero también ha generado inquietudes alrededor de la seguridad pública y la competencia desleal. Mérida figura entre las diez ciudades mexicanas con más alojamientos disponibles en Airbnb, y localidades como Progreso y Valladolid registran también una importante oferta, según datos recientes.
Ante este escenario, el Consejo Empresarial Turístico (Cetur) ha solicitado la implementación de una regulación que permita identificar y controlar estas operaciones. Actualmente, muchas propiedades arrendadas por estas plataformas operan de manera anónima, sin un registro que permita a autoridades y vecinos saber quién está detrás ni monitorear el acceso de sus usuarios. Esta falta de transparencia representa un riesgo para la seguridad ciudadana y abre espacios para posibles actos ilícitos, como lavado de dinero.
En contraste, los hoteles formales deben cumplir con estrictos controles oficiales, registran a sus huéspedes y están plenamente identificados ante las autoridades. Para Cetur, un sistema de registro para las rentas vacacionales no solo es un trámite burocrático, sino una herramienta esencial para que las autoridades tengan control y puedan garantizar un entorno seguro. Además, el organismo asegura que la tecnología actual facilita el monitoreo y la supervisión de estas plataformas, y que se cuenta con la información necesaria para regularlas eficazmente.
El consejo también enfatizó que la regulación no busca prohibir o restringir la oferta de alojamiento en plataformas digitales, sino establecer condiciones equitativas entre todos los prestadores de servicios turísticos. Esto implica que las rentas vacacionales y los hoteles formales jueguen bajo las mismas reglas para mantener la competitividad sana y proteger la tranquilidad de los vecindarios. Cetur destacó que varios destinos turísticos en México ya avanzan en la regulación de este tipo de hospedaje.
Finalmente, el organismo ofreció su colaboración para avanzar en un esquema que reconozca y ordene las rentas vacacionales, convencido de que un turismo regulado beneficia a visitantes, prestadores de servicios y comunidades locales. La situación actual, definida por un crecimiento significativo de este tipo de alojamientos en Yucatán, exige una respuesta coordinada que preserve la seguridad y el atractivo del destino.

