En Jalisco, la crisis de personas desaparecidas sigue afectando principalmente a jóvenes, y colectivos de familiares han encontrado en la solidaridad ciudadana un apoyo clave para enfrentar esta situación. El colectivo Luz de Esperanza es un ejemplo de esta unión, donde familiares y voluntarios trabajan para acompañar a quienes viven la angustia de la incertidumbre y la esperanza de hallar a sus seres queridos.
Jorge Manuel Pérez Mora, miembro de Luz de Esperanza Desaparecidos Jalisco desde hace tres años, relata que su involucramiento empezó por casualidad pero se transformó en un compromiso profundo. Su objetivo principal es brindar acompañamiento a familias afectadas, reducir su aislamiento social y mantener viva la posibilidad de encontrar información relevante que ayude a localizar a desaparecidos. Reconoce que su labor no puede reemplazar la ausencia, pero es un apoyo emocional que fortalece a los familiares en su búsqueda.
Las familias no solo enfrentan la desaparición en sí, sino también un cambio radical en sus vidas que las lleva a involucrarse en acciones que nunca imaginaron. El colectivo sostiene que la problemática está ligada a una estructura de gobierno que ha afectado gravemente la sociedad en Jalisco. La participación de más personas allegadas a la comunidad, aunque limitada en número, ha generado esperanza en las familias, quienes valoran cada avance y cualquier señal que pueda surgir para resolver los casos.
Además de ofrecer acompañamiento, Luz de Esperanza junto con otros colectivos, se dedica a visibilizar públicamente las desapariciones y a exigir respuestas y atención institucional. Su labor busca que las autoridades estatales asuman un papel activo y comprometido frente a una problemática que califican como devastadora para la comunidad.

