Tras más de tres semanas desaparecida, las autoridades de Veracruz confirmaron la muerte de Roxana Guzmán Ramírez, directora del portal Pulso Informativo del Sureste. Su cuerpo fue hallado en un rancho del municipio de Moloacán, lugar señalado por uno de los detenidos durante las investigaciones coordinadas por la Secretaría de Marina y la Secretaría de Seguridad Pública estatal.

La periodista fue secuestrada en su domicilio en Nanchital por un grupo armado que irrumpió aquella mañana. Guzmán alcanzó a grabar parte del ataque con su teléfono antes de que se lo arrebataran. Los dictámenes periciales confirmaron científicamente la identidad de los restos hallados, cerrando el proceso de identificación oficial.

En respuesta a este crimen, la Fiscalía ejecutó ocho órdenes de aprehensión contra individuos presuntamente implicados en el secuestro y homicidio doloso calificado. Entre los detenidos destacan tres hombres señalados con alias como "Delta 1", "Delta 7" y "Delta 11", quienes habrían participado directamente en la privación de libertad y asesinato, en complicidad con una mujer apodada "La Hiena".

De manera significativa, cuatro de los arrestados eran policías municipales de Ixhuatlán del Sureste. Según la investigación, estos oficiales facilitaron recursos, alimentación y apoyo logístico para las operaciones del grupo delictivo involucrado, ayudando a consumar el secuestro y asesinato de la periodista.

El caso de Roxana Guzmán ha generado alarma en el gremio periodístico, dada la violencia persistente contra comunicadores en Veracruz, un estado que registra decenas de asesinatos de periodistas desde 2005. Su trabajo en el periodismo digital se encontraba entre los más visibles en la región, lo que llevó el ataque a un escenario nacional de preocupación por la seguridad de los medios.