La celebración del Día del Padre en México representa una importante movilización económica, pero se queda muy lejos del impacto que tiene el Día de la Madre. Para este año, se proyecta que el gasto total del Día del Padre alcanzará cerca de 48 mil 500 millones de pesos, una cifra relevante que marca un crecimiento respecto al año previo, aunque sigue siendo casi la mitad de lo que genera el festejo del 10 de mayo.
La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR) estima que el Día del Padre beneficiará aproximadamente a 3.6 millones de unidades económicas, entre restaurantes, cines, tiendas de ropa y electrónica, y otros comercios vinculados al consumo de esta fecha. El gasto promedio por hogar está calculado en alrededor de 2 mil 200 pesos, con una inclinación creciente hacia la combinación de regalos y experiencias como salidas familiares o viajes cortos.
Estas cifras contrastan con el Día de las Madres, que sigue siendo una efeméride con un impacto económico mucho mayor. Para el 10 de mayo, la derrama económica estuvo cercana a los 94 mil millones de pesos, casi el doble que la del Día del Padre. Además, el número de unidades económicas beneficiadas fue superior, con cerca de 4.8 millones de negocios vinculados al consumo de esa fecha.
El mercado potencial también refleja esta diferencia: México cuenta con más de 38 millones de mujeres mayores de 15 años que son madres, frente a 22.1 millones de hombres padres; además, una parte considerable de las madres son jefas de familia, lo que potencia su participación en el mercado de consumo.
En la Ciudad de México, esta tendencia se mantiene con un comportamiento similar en términos de gasto y comercio para ambas celebraciones, lo que confirma una brecha entre la atención social y económica que reciben madres y padres en sus días respectivos.

