El Periférico de Mérida, con alrededor de 50 kilómetros, se ha consolidado como la arteria principal de movilidad en la capital yucateca tras más de 50 años en operación. Sin embargo, esta vía urbana enfrenta serios retos en materia de seguridad vial, registrando un número relevante de accidentes fatales, que sólo en los primeros seis meses de 2026 sumaron 17 muertos.
Su construcción inició en 1972 durante la gestión del gobernador Carlos Loret de Mola Mediz, y fue inaugurado en 1974. El nombre oficial rinde homenaje a Manuel Berzunza y Berzunza, figura política y social que desempeñó cargos importantes en la entidad durante el siglo XX. En sus inicios, el periférico era un camino en desarrollo con tramos sin concluir y una infraestructura básica, muy diferente a la compleja red vial que representa hoy.
El crecimiento urbano acelerado de Mérida impulsó una transformación constante del periférico, orientada a mejorar la fluidez del tránsito local y de tránsito pesado. Entre las intervenciones más relevantes destaca la construcción de distribuidores viales para eliminar semáforos y permitir trayectos ininterrumpidos. Un avance clave fue la apertura, en 2016, de los distribuidores en la calle 39 y el acceso a Tixkokob, lo que completó gran parte del circuito sin semáforos y optimizó su capacidad para manejar el flujo vehicular.
Actualmente, el Periférico cuenta con 23 distribuidores que conectan con vías estratégicas como las rutas a Progreso, Tixkokob, Chichí Suárez, García Lavín y la carretera Mérida-Celestún. Además, se han incorporado puentes peatonales, calles laterales y mejoras en iluminación y señalización para incrementar la seguridad y funcionalidad de la vía. Sin embargo, estas adecuaciones no han logrado reducir de manera significativa los accidentes fatales.
En 2024, se impulsó una nueva etapa de modernización con la construcción de más de 9 kilómetros de calles laterales, invertidos con cerca de 80 millones de pesos, junto con trabajos de rehabilitación que buscan responder a la creciente demanda vehicular y mejora en las condiciones de tránsito. A pesar de ello, el periférico continúa siendo una de las vías urbanas con mayor incidencia en accidentes graves, un problema que desafía a las autoridades y usuarios.

