La Guardia Nacional activó un operativo permanente de seguridad en la zona arqueológica de Teotihuacan, con el objetivo de salvaguardar a los miles de turistas que visitan diariamente este emblemático sitio. La acción responde a un ataque armado ocurrido en abril, donde una visitante canadiense perdió la vida, por lo que las autoridades endurecieron los filtros de revisión en los accesos principales.
Este despliegue incluye la presencia de un contingente de 100 elementos especializados, quienes patrullan tanto en el interior como en los alrededores del recinto con cuatrimotos. Además, se emplean tecnologías avanzadas como drones de vigilancia, binomios caninos entrenados y detectores de metales de última generación para prevenir la introducción de armas, objetos punzocortantes y botellas de vidrio.
El batallón encargado forma parte de la Guardia Nacional y está especializado en la protección del patrimonio cultural, con personal capacitado para ofrecer asistencia en varios idiomas. Esta preparación busca no solo garantizar la seguridad, sino también brindar orientación a los visitantes internacionales, reforzando así la confianza para recorrer el sitio.
Para fortalecer la coordinación, la vigilancia se realiza en conjunto con autoridades de los tres niveles de gobierno y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, que participa en las mesas de seguridad. Las revisiones se llevan a cabo respetando los derechos humanos, procurando mantener un ambiente tranquilo y seguro para los turistas y trabajadores del lugar.
Este plan de vigilancia se decidió con una visión de largo plazo, ya que se espera un incremento considerable del turismo internacional debido a los eventos relacionados con el Mundial. Teotihuacan, reconocido mundialmente por sus pirámides y valor cultural, se mantiene como uno de los principales atractivos del país, por lo que la presencia constante de la Guardia Nacional responde a la necesidad de proteger este patrimonio y a sus visitantes en el futuro cercano.

