Las autoridades estadounidenses aumentaron drásticamente la cantidad de drones que operan en la frontera sur de Estados Unidos, alcanzando un nivel veinte veces superior al registrado previamente. Este fortalecimiento tecnológico se suma al récord histórico de agentes asignados a la primera línea de vigilancia fronteriza, un incremento sin precedentes en los 102 años de existencia de la Patrulla Fronteriza.

Este desarrollo representa una respuesta directa a las presiones migratorias y de seguridad, ya que el gobierno busca intensificar el control y la supervisión de los cruces irregulares. La tecnología de drones permite una vigilancia aérea constante que mejora la capacidad para detectar movimientos y situaciones potencialmente riesgosas a lo largo de la extensa frontera.

Además del incremento en recursos tecnológicos, la asignación récord de agentes muestra una estrategia combinada para reforzar la presencia humana y electrónica en la región. Este enfoque dual responde a las crecientes tensiones en la zona y la demanda de una mayor eficiencia en el control fronterizo.

En paralelo, el estado de Florida decidió cerrar Alligator Alcatraz, una instalación encargada de deportaciones, luego de casi 21 mil expulsiones registradas. Este movimiento estratégico refleja cambios en la manera de manejar la migración y las deportaciones en Estados Unidos.

Por otra parte, organizaciones como Human Rights Watch y Physicians for Human Rights (PHR) alertaron sobre un aumento significativo en las muertes bajo custodia del ICE, incrementándose alrededor de un 140% a poco más de 500 días desde el inicio del segundo mandato del presidente Trump. Este dato pone en relieve las condiciones y riesgos vinculados a las políticas migratorias actuales.