Julián Quiñones creció en Magüí Payán, una de las zonas más violentas y marginadas de Colombia, donde las opciones para los jóvenes parecen limitarse entre unirse a grupos armados, dedicarse al narcotráfico o apostar por el fútbol. En este municipio del departamento de Nariño, el conflicto armado y la pobreza extrema condicionan la vida diaria, afectando el acceso a servicios básicos y aumentando la inseguridad.

Ante un panorama en el que el reclutamiento en la guerrilla y el crimen organizado es una amenaza constante para chicos y chicas, Julián encontró en su familia y en el deporte un refugio y un espacio de oportunidad. Su representante ha sintetizado esta realidad brutal en una frase: las tres opciones para muchos jóvenes en Magüí Payán eran guerrilla, narco o fútbol. Quiñones eligió el último y logró construir un camino diferente.

El perfil de riesgo de Julián contemplaba pobreza estructural, ausencia de figuras paternas, rezago escolar, presencia de grupos armados y una falla estatal en garantizar condiciones básicas. En teoría, era candidato ideal para caer en el crimen. Sin embargo, el deporte organizado y el respaldo familiar funcionaron como factores protectores decisivos.

La familia de Julián, integrada por su madre, su abuela (quien actuó como figura paterna) y sus hermanas, fue clave para su estabilidad emocional. En territorios donde la presencia estatal es débil, los vínculos familiares y sociales actúan como primera línea de defensa frente a la violencia.

Además, Julián participó en iniciativas comunitarias como Fútbol Paz en Cali, un programa apartidista que ofrece a niños y jóvenes alternativas para alejarse del crimen a través del deporte. Este tipo de programas se basan en la creación de comunidad, la disciplina y el acompañamiento, y no simplemente en la construcción de espacios deportivos sin un plan integral.

El relato de Julián, que jugaba descalzo o con tenis raídos, refleja que el deporte puede ser un motor de cambio social cuando genera identidad y sentido de pertenencia. No solo es una herramienta para ocupar el tiempo libre; es un factor que puede transformar realidades cuando funciona como red de apoyo y formación.