La preferencia por la televisión abierta en México sigue perdiendo terreno frente a otras opciones de entretenimiento digital. Cada vez menos mexicanos ven los canales tradicionales, en un fenómeno que se vincula con la expansión de plataformas de streaming y el acceso a contenidos online más variados.
Este cambio no solo afecta la llegada de audiencias a los canales históricos, sino que también influye en la forma en que se consume información. La desconfianza hacia las noticias tradicionales crece, lo que acelera la búsqueda de fuentes alternativas y modifica los patrones de consumo informativo.
Además, este fenómeno ha generado reacciones encontradas entre los actores del sector. Por un lado, algunas figuras llaman a boicotear ciertos canales, lo que es interpretado por partes interesadas como atentados contra la libertad de expresión y controversias relacionadas con la censura. Por otro lado, organismos reguladores y actores del mercado observan con preocupación la piratería digital, sobre todo ante eventos de gran impacto como el Mundial de Fútbol 2026, donde el streaming ilegal pone en riesgo tanto a las televisoras como a los patrocinadores.
Mientras tanto, el sector continúa enfrentando un contexto económico complejo, con señales de estancamiento en la actividad económica y nuevos retos derivados del incremento en los costos de servicios tecnológicos impulsados por innovaciones recientes, como la inteligencia artificial.
En resumen, el descenso en el consumo de televisión abierta refleja una transformación profunda en los hábitos culturales y mediáticos del país, marcada tanto por la diversificación de formatos como por la mayor exigencia del público para acceder a contenido confiable y de calidad.

