El Palacio Legislativo de San Lázaro enfrenta un problema serio de hundimientos que afecta la estructura de varios de sus edificios, situación que compromete la seguridad y funcionalidad del recinto. Este problema no es reciente, pero se intensificó notablemente tras el sismo de 2017, cuando se registraron desplazamientos significativos que pusieron en riesgo la integridad de las instalaciones.

En particular, los edificios A, B y H, que forman parte del complejo de la Cámara de Diputados, han sufrido hundimientos desproporcionados, algunos superiores al metro y medio. El movimiento estructural fue tan grave que el edificio A fue declarado inhabitable tras un desplazamiento de 30 centímetros. Aunque los otros dos continúan en uso, sus fallas estructurales representan un riesgo latente para quienes trabajan en ellos.

Desde entonces, la Cámara comenzó trabajos de renivelación que implicaron la instalación de 192 pilotes para intentar estabilizar el suelo y mitigar el problema. Estos trabajos demandaron una inversión significativa reportada en la Cuenta Pública de 2018, con un gasto que superó los 269 millones de pesos, en su mayoría destinados a edificar estructuras más ligeras que ayuden a reducir el hundimiento.

El secretario general del recinto, Mauricio Farah, reconoció que la amenaza persiste debido a que hay un hundimiento continuo y diferenciado entre inmuebles, lo que genera desajustes y vulnerabilidades. Además, destacó el temor constante que genera cualquier movimiento telúrico, ya que podría agravar la situación estructural.

Este problema se suma a las inundaciones recurrentes en el estacionamiento del Palacio Legislativo, evidenciando las complicaciones que enfrenta el inmueble en materia de infraestructura. Las autoridades han señalado la necesidad de acciones constantes para monitorear y atender estas afectaciones, con el objetivo de garantizar la seguridad de los legisladores y el personal que labora en San Lázaro.