La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos determinó mantener intacto el derecho a la ciudadanía por nacimiento, rechazando la intención presidencial de restringir este beneficio a hijos de personas sin estatus migratorio legal en el país. Con una votación mayoritaria, el máximo tribunal reafirmó la plena vigencia de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución estadounidense.

Seis magistrados se opusieron a la propuesta que buscaba limitar la nacionalidad automática mediante una orden ejecutiva, mientras tres votaron a favor. El fallo enfatizó que toda persona nacida en suelo estadounidense tiene un derecho inalienable a la ciudadanía, consolidando un principio legal fundamental que protege las libertades civiles y los derechos humanos en la nación.

El pronunciamiento oficial del tribunal subrayó que la ciudadanía es esencialmente un derecho a tener derechos, lo que respalda argumentos históricos que defienden la constitucionalidad de la Decimocuarta Enmienda. Esta resolución se presenta como un freno importante frente a las medidas migratorias restrictivas impulsadas desde el Poder Ejecutivo, evitando modificaciones unilaterales en un tema de tanto calibre jurídico y social.

Además, la decisión garantiza la protección legal de miles de familias que podrían haberse visto afectadas y asegura la estabilidad jurídica del principio de territorialidad que rige el sistema legal norteamericano en materia de nacionalidad por nacimiento.