La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) estableció al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como sus prioridades principales en la lucha contra el narcotráfico en México. Estas organizaciones criminales concentran la mayor atención debido a su influencia, capacidad operativa y expansión territorial dentro del país.

El reconocimiento oficial de estos dos cárteles como objetivos prioritarios refuerza la colaboración entre las autoridades mexicanas y estadounidenses en materia de seguridad y combate al crimen organizado. Estados Unidos ha evidenciado su compromiso con la entrega de equipo y vehículos para mejorar la capacidad de respuesta ante actividades ilícitas que afectan a ambos países.

La DEA sigue apuntando a la desarticulación de redes de tráfico de drogas, especialmente de fentanilo, un opioide sintético cuyo tránsito ilegal ha generado una crisis sanitaria en suelo estadounidense. Esta situación ha impulsado reiteradas intervenciones conjuntas para interceptar cargamentos y desmantelar estructuras criminales vinculadas a ambos cárteles.

Además, la política de cooperación incluye el apoyo en capacitación y recursos para reforzar el control en regiones estratégicas del país, donde estos grupos criminales mantienen una fuerte presencia. Se espera que este enfoque conjunto ayude a debilitar las cadenas de suministro y a mejorar la seguridad transnacional.

El Cártel de Sinaloa, conocido por su antigüedad y jerarquía consolidada, y el CJNG, caracterizado por su rápido crecimiento y violencia, continúan siendo retos centrales para las autoridades. La DEA mantiene una vigilancia constante, mientras México impulsa operativos y procesos judiciales para enfrentar la amenaza que representan.