El impacto de los recientes sismos en Venezuela ha dejado un saldo oficial de 2.646 fallecidos y 12.666 heridos, según el último informe del Gobierno. Hasta ahora, se contabilizan 6.462 personas rescatadas desde el inicio de la emergencia ocurrida el 24 de junio.

Las autoridades reportaron que más de 86 mil familias fueron atendidas tras los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, que tuvieron su epicentro en el estado La Guaira, donde se concentran la mayoría de los daños humanos y materiales. Asimismo, 15 mil personas se encuentran sin vivienda debido a la devastación, mientras que 885 edificios presentan daños, de los cuales 189 colapsaron completamente.

Para atender la crisis, el Ejecutivo desplegó un vasto operativo de ayuda y rescate. Se distribuyeron cerca de 9.500 toneladas de alimentos, acompañadas de más de 78 mil bolsas de comida y más de 450 mil litros de agua potable. En el ámbito sanitario, se atendieron a casi 21 mil pacientes en hospitales y centros de emergencia habilitados específicamente para la contingencia.

El cuerpo de rescatistas internacionales integró a más de 3.300 especialistas provenientes de más de 30 países, reflejando una respuesta global a la catástrofe. Delcy Rodríguez, presidenta encargada, agradeció públicamente la solidaridad expresada por jefes de Estado y gobiernos de 147 naciones, destacando la colaboración desde todos los continentes y organismos multilaterales.

Además de la respuesta oficial, artistas internacionales y figuras públicas han manifestado apoyo, incluyendo donaciones de ayuda humanitaria y gestos como los realizados en el Mundial de Fútbol en solidaridad con los afectados.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana y cuerpos policiales continúan con un despliegue de más de 29 mil efectivos para garantizar seguridad y orden en las zonas afectadas. Para facilitar la atención a los damnificados, se instalaron 59 campamentos transitorios donde reciben asistencia directa.

En la actualidad, 25 mil voluntarios colaboran en las áreas de desastre, enfrentando también las dificultades generadas por alrededor de 890 réplicas de menor intensidad desde que ocurrieron los sismos. Esta situación marcó lo que las autoridades calificaron como la mayor tragedia natural en la historia reciente del país.