El crecimiento urbano y las condiciones naturales en Yucatán elevan la vulnerabilidad ante lluvias extremas, con Mérida y el Cono Sur destacando como las regiones con mayor amenaza por inundaciones. Según autoridades estatales, la combinación de zonas bajas y modificaciones al terreno, junto con la concentración de población e infraestructura, agrava el riesgo de encharcamientos y afectaciones en estos municipios.

El Atlas Estatal de Riesgos señala que entre 450,000 y 700,000 habitantes podrían experimentar algún grado de daño por inundaciones, especialmente en Mérida, donde la acumulación de agua supera la capacidad de drenaje en episodios extraordinarios de lluvia. Aunque no se identificaron nuevas zonas inundables fuera de las ya registradas, las alteraciones al terreno derivadas del desarrollo urbano generan nuevos puntos críticos de encharcamiento.

En el Cono Sur del estado, municipios como Tekax, Tzucacab, Oxkutzcab, Muna y Santa Elena presentan alta y muy alta susceptibilidad a inundaciones debido a su geomorfología, que facilita la acumulación de agua. De igual forma, la franja costera, con municipios como Celestún, Progreso y Río Lagartos, enfrenta riesgos particulares ligados a humedales, manglares y un nivel freático elevado, sumado a la influencia de sistemas tropicales y lluvias intensas.

El director de Protección Civil de Yucatán explicó que la gravedad del riesgo varía según el tipo de inundación, distinguiendo entre la susceptibilidad física propia de regiones como el Cono Sur y la exposición de poblaciones e infraestructura en áreas urbanas como Mérida. Este último municipio concentra recursos y servicios que incrementan su potencial de afectación durante eventos meteorológicos extremos.