La crisis humanitaria que dejó una serie de terremotos en el norte de Venezuela sigue agravándose, y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) solicitó alrededor de 300 millones de dólares para atender a aproximadamente 1.3 millones de personas afectadas. Esta petición busca sostener una de las campañas de ayuda más importantes desplegadas en el país sudamericano recientemente.
La mayor parte de la emergencia se concentra en el estado de La Guaira, la región más afectada por los movimientos telúricos. Allí, se han instalado cocinas comunitarias, hospitales de campaña y unidades médicas móviles que prestan asistencia diaria a cientos de familias que han perdido sus casas o permanecen desplazadas. Las autoridades y personal médico advirtieron que las necesidades han evolucionado desde las atenciones iniciales por lesiones físicas hacia un incremento en enfermedades crónicas y otras dolencias agravadas por las condiciones de los refugios temporales.
En sectores como Catia La Mar, los equipos de salud reportaron un aumento reciente de enfermedades diarreicas, infecciones cutáneas y complicaciones relacionadas con diabetes e hipertensión. Estas afecciones se vinculan directamente con el hacinamiento, la escasez de agua potable y las deficiencias sanitarias en los campamentos habilitados para los desplazados. El caso de Irma Echarri, de 67 años, refleja la realidad de muchos: aunque su vivienda no colapsó, busca atención médica por molestias derivadas del sismo mientras sus vecinos permanecen en refugios improvisados.
Según el balance oficial divulgado por el gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez, los terremotos causaron la muerte de 3,811 personas, colapsaron 190 edificios y dañaron otras 856 estructuras. Además, cerca de 18,000 personas quedaron sin hogar y continúan alojadas en escuelas, parques y espacios públicos adaptados como refugios provisionales.
El coordinador humanitario de la ONU, Tom Fletcher, subrayó que la ayuda internacional aún crece, con Estados Unidos como principal donante hasta el momento. Varias organizaciones humanitarias trabajan de manera coordinada para canalizar recursos y atender las necesidades urgentes de la población afectada.

