En la costa oriente de Yucatán, pescadores han comenzado a vender las cabezas de langosta, un subproducto que antes se descartaba, para usarlo como carnada en la próxima temporada de captura de pulpo. Esta práctica representa una fuente extra de ingresos y contribuye a proteger especies marinas que ya no pueden utilizarse como cebo.

Tras el inicio favorable de la temporada de langosta, cuyo precio por kilogramo de cola alcanza los 500 pesos, las cooperativas pesqueras compran las cabezas para someterlas a un proceso de salado y congelación. El objetivo es conservarlas en buen estado hasta agosto, cuando inicia la pesca de pulpo y serán empleadas en las líneas de captura. Aunque el precio actual por kilo de cabeza es menor al del año anterior —alrededor de 20 pesos frente a los 50 pesos previos—, su venta aún representa un ingreso complementario para los trabajadores del mar.

Este cambio en la modalidad productiva responde a restricciones vigentes que prohíben la captura de especies como la cacerolita de mar o maxquil, tradicionalmente utilizadas como carnada para pulpo. La vigilancia en las zonas de pesca llevó a los pescadores a buscar alternativas, impulsando el aprovechamiento de un producto que antes era desechado en el mar.

Actualmente, es común ver embarcaciones en muelles del oriente de Yucatán descargando cajas llenas de cabezas de langosta, que luego son procesadas y almacenadas congeladas. Este método no solo aporta un ingreso adicional a los pescadores, sino que también favorece la conservación marina al reducir la presión sobre otras especies.