El acceso permanente al agua potable se ha convertido en un problema crítico para la mayoría de los habitantes de Puebla, especialmente en su área metropolitana. Datos recientes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Programa Nacional Hídrico 2026-2030 ubican a Puebla como el tercer estado con el mayor rezago en el suministro diario de agua, con apenas un 20.7% de hogares que cuentan con este servicio de manera continua.

Este indicador está muy por debajo del promedio nacional, que es del 56.3%, solo por detrás de Guerrero y Baja California Sur en cuanto a la gravedad del desabasto. En la capital poblana, el suministro irregular ha obligado a implementar un sistema de “tandeo”, que consiste en una distribución calendarizada donde solo algunos días a la semana se entrega agua potable.

En la zona urbana, cerca del 30% de las viviendas reciben agua diariamente, otro 28.8% la obtiene cada tercer día y más del 41% de los hogares deben conformarse con un servicio esporádico o limitado a uno o dos días por semana. Esta situación ha reducido la percepción de calidad en el servicio al 40.9% entre los usuarios, según las estadísticas oficiales.

La crisis se ha agudizado debido a la gestión de la empresa concesionaria Concesiones Integrales, que opera bajo el nombre de “Agua de Puebla para Todos”, junto con el Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP). Esta concesionaria ha enfrentado miles de quejas ciudadanas, con más de 28 mil denuncias formales por cortes de suministro no justificados y baja calidad del agua.

Ante el descontento, la población ha recurrido a instancias judiciales y administrativas. Cerca de 2,000 amparos han sido presentados contra la empresa, además de cientos de reportes ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) por incrementos excesivos en las tarifas de agua.

Además del impacto en la disponibilidad, la escasez obliga a las familias a realizar un gasto adicional para abastecerse. Vecinos de diversas colonias periféricas y urbanas, como Segunda Ampliación Guadalupe Hidalgo, Primero de Mayo y Santa Cruz Buenavista, han reportado desembolsos quincenales que varían entre 900 y 1,400 pesos para comprar agua mediante pipas.