Con motivo del cuarto partido de la selección mexicana frente a Ecuador en el Estadio Ciudad de México, las autoridades capitalinas aumentaron el dispositivo de seguridad para garantizar un ambiente ordenado. El operativo incluyó un mayor número de elementos policiacos desplegados en puntos estratégicos alrededor del estadio y en las zonas de mayor concentración de aficionados.

Se reforzaron las medidas relacionadas con la Ley Seca para contrarrestar el consumo excesivo de alcohol y prevenir incidentes violentos o actos vandálicos. La prohibición de venta y consumo en vía pública se mantuvo vigente durante el día del encuentro, con vigilancia activa para evitar desbordes. Además, se invitó a los asistentes a disfrutar del partido con responsabilidad y sin generar multas o detenciones.

Por otra parte, las autoridades organizaron cuadrillas de limpieza para retirar basura y restos de botellas después del evento, intentando minimizar el impacto en el espacio público. También se aplicaron recomendaciones para que los asistentes no se aglomeren en espacios muy concurridos como el Zócalo y el Paseo de la Reforma, buscando evitar contagios y facilitar el orden público. Esta coordinación contempló la colaboración de distintas dependencias de la Ciudad de México para atender desde la vialidad hasta la atención sanitaria.

El refuerzo de protocolos se sumó a las acciones de apoyo vial, con transporte exclusivo para los seguidores que acudieron al estadio y control de tráfico en rutas aledañas. Este tipo de medidas se juega un papel clave al manejar eventos deportivos masivos en la capital, donde la afluencia puede superar decenas de miles de personas.

Las autoridades insistieron en el llamado a respetar las disposiciones locales y fomentar un ambiente familiar y de celebración pacífica durante los encuentros deportivos. La vigilancia permanente durante la jornada reflejó la experiencia acumulada por la ciudad para administrar grandes eventos y procurar la seguridad de la ciudadanía.