Barcelona se consolida como un espacio clave para la diplomacia orientada a la prosperidad y el diálogo en la cuenca mediterránea, según el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, José Manuel Albares. En un contexto mundial marcado por la imposición del poder y la confrontación, Albares situó a esta ciudad como un oasis donde aún es posible fomentar el entendimiento entre regiones.
Durante su intervención en el III Foro Mediterráneo, organizado por Prensa Ibérica, el ministro vinculó el enfoque diplomático de Barcelona con la política exterior “humanista” que promueve España. Subrayó la importancia del Mediterráneo en la agenda europea y defendió la necesidad de integrar su estabilidad y desarrollo como condición esencial para el avance del continente.
Albares recordó que Barcelona alberga desde 2008 la sede de la Unión por el Mediterráneo (UpM), entidad intergubernamental que agrupa a los Estados miembros de la Unión Europea y a países del norte de África, Oriente Medio y el sureste europeo. Este organismo promueve la cooperación regional y busca fortalecer la resiliencia ante desafíos comunes como la inseguridad y las crisis políticas.
Una de las cualidades más destacadas por el ministro es la capacidad de la UpM para reunir en igualdad de condiciones a participantes de Israel y Palestina, un hecho sin precedentes que refleja el potencial del multilateralismo en una época de conflictos bélicos especialmente graves en Oriente Medio. Albares consideró esta instancia como un ejemplo efectivo de diálogo y un símbolo político que puede marcar la diferencia en la región.
Además, el titular de Exteriores afirmó que España defiende consistentemente la voz del Mediterráneo en las instituciones europeas, exigiendo medidas urgentes para proteger el sistema multilateral. Resaltó que el futuro del continente depende directamente de la estabilidad y el desarrollo de sus vecinos sureños, lo que convierte al Mediterráneo en un foco imprescindible de la política exterior española y comunitaria.

