El Ayuntamiento de Orizaba anunció la sustitución del capitán Jesús Ignacio Villalobos Santos por el teniente José Giovanni Valdés Baltazar al frente de la Policía Municipal, apenas cinco meses después del inicio de la actual administración. Esta decisión se produjo en un contexto marcado por el creciente malestar de vecinos y comerciantes debido a la percepción de un aumento en la delincuencia y la falta de respuestas contundentes por parte de la corporación de seguridad.

Aunque la autoridad municipal atribuyó el cambio a una práctica de rotación y temporalidad común en instituciones coordinadas con la Secretaría de Marina, diversas fuentes y actores locales consideran que el relevo fue una medida forzada ante la presión social, más que un relevo planificado dentro de una estrategia integral. Durante este periodo, se reportaron múltiples denuncias ciudadanas sobre hechos delictivos sin avances notables en su combate.

El alcalde Hugo Chahín Kuri reconoció la labor del mando cesado y le deseó éxito en sus nuevas responsabilidades, un gesto que contrastó con el clima crítico que rodeó su gestión. No se presentaron datos concretos que avalaran la gestión de Villalobos Santos, lo que generó sospechas de que su salida respondió más a la insatisfacción pública que a un proceso institucional ordenado o voluntario.

Este cambio en la dirección policial pone en evidencia las dificultades que enfrenta el Ayuntamiento para consolidar una estrategia de seguridad efectiva, ante el creciente reclamo social por mayor protección y justicia. La designación de Valdés Baltazar implica un nuevo intento por responder a esas demandas, aunque persisten dudas sobre la capacidad real de la policía municipal para revertir la percepción de inseguridad en la ciudad.