El Congreso de la Unión avanzó en el proceso legislativo para postergar la elección de jueces y magistrados del Poder Judicial hasta el año 2028. La reforma busca alinear esta elección con la revocación de mandato, con el propósito de unificar ambos ejercicios electorales y evitar votaciones dispersas.

Esta iniciativa es impulsada por la administración encabezada por Sheinbaum, que promovió el cambio argumentando mayor eficiencia y un mejor aprovechamiento de recursos públicos al realizar ambos procesos simultáneamente. Con la aprobación en lo general en comisiones de la Cámara de Diputados, la reforma se encuentra en una etapa avanzada para su análisis en el pleno de San Lázaro.

Además de la modificación del calendario electoral del Poder Judicial, la reforma contempla garantizar que los procedimientos para elegir jueces y magistrados respondan a criterios de transparencia y legitimidad, en concordancia con las nuevas disposiciones para la revocación de mandato. Esto responde a una propuesta más amplia para fortalecer mecanismos de participación ciudadana y rendición de cuentas en el sistema judicial.

Junto con este proyecto, otras iniciativas relacionadas con la organización electoral y el funcionamiento del Poder Judicial también están en discusión, lo que indica un interés legislativo en modificar aspectos fundamentales de la justicia y la democracia representativa en el país.

La postergación del proceso de elección judicial generará un retraso de aproximadamente un año respecto a la fecha originalmente prevista, y permitirá que los ciudadanos emitan su voto durante la consulta para aprobar o revocar el mandato de funcionarios electos, un mecanismo de participación popular contemplado en la actual agenda política nacional.