Estados Unidos y Irán alcanzaron un acuerdo que modifica sustancialmente la relación bilateral al levantar las sanciones a la exportación y transporte de petróleo iraní, así como facilitar su acceso al sistema financiero internacional. Esta medida se produce tras la firma de un memorando de entendimiento que contempla la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz para la navegación marítima.

El estrecho de Ormuz, una vía crucial por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial, había sido un punto conflictivo durante el enfrentamiento entre ambos países. Con la reapertura formal establecida en el acuerdo, Irán se compromete a no cobrar peajes durante 60 días, aunque se negociará su futura administración en conjunto con Omán, lo que abre la posibilidad de que Teherán exija posteriormente tarifas por servicios de navegación, seguridad y medioambiente a los buques que transiten por esta vía.

Este giro diplomático ocurre después de un período prolongado de tensiones que incluyó ataques militares e intensos bombardeos, sin que Irán cediera a las presiones iniciales para rendirse incondicionalmente. El acuerdo pone fin a ese ciclo de confrontación y representa, desde la perspectiva iraní, una victoria que supera las expectativas iniciales, al conseguir condiciones favorables para la exportación de su principal recurso económico en un contexto de grave crisis financiera e inflación elevada.

El memorando de 14 puntos firmado electrónicamente por los presidentes de ambos países no solo garantiza el fin de hostilidades, sino que también incluye el compromiso de Irán de no avanzar en el desarrollo o adquisición de armas nucleares, uno de los principales puntos de fricción internacional en años recientes. Para Washington, la eliminación inmediata de sanciones sobre el petróleo persa y la reincorporación de Irán al sistema financiero mundial representan un cambio estratégico significativo.

Desde 2018, las sanciones habían restringido severamente la capacidad de Irán para comercializar su crudo y manejar las transacciones derivadas en los mercados internacionales, lo que profundizó su crisis económica. Con este acuerdo, Teherán podrá reactivar sus exportaciones y recuperar fondos congelados, lo que se traduce en un alivio para una economía golpeada por la alta inflación y la falta de liquidez.