La violencia política volvió a manifestarse en Huitzilan de Serdán con una segunda amenaza de muerte contra el presidente municipal, Josué Elías Velázquez Bonilla, enviada desde una cuenta vinculada a simpatizantes de un grupo caciquil protegido por funcionarios federales. Este hecho evidencia la grave disputa por el control del presupuesto asignado para obras sociales en comunidades indígenas a través del FAISPIAM (Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas).
El conflicto se originó cuando la Secretaría de Bienestar convocó a los pobladores para elegir al Comité de Obras del FAISPIAM, con una asignación cercana a los diez millones de pesos. Durante el proceso, la comunidad rechazó en las urnas a los candidatos propuestos por Morena, desencadenando agresiones físicas contra mujeres indígenas y el propio presidente municipal por parte de simpatizantes morenistas. La organización Antorcha Campesina intervino para contener la violencia y garantizar la salida pacífica de los morenistas.
Sin embargo, la tensión escaló cuando el vocero de los caciques lanzó una primera amenaza de muerte contra los miembros de Antorcha y el presidente municipal, pocas horas después de la asamblea. A pesar de la presión social, el delegado federal de los Programas para el Desarrollo, Rodrigo Abdala Dartigues, insistió en repetir la asamblea para la elección del comité, postura que fue rechazada por la mayoría local ante el riesgo de un enfrentamiento violento.
Ante la negativa de consenso, la Secretaría de Gobernación estatal intervino para mediar, proponiendo compensaciones mediante obras públicas para las comunidades afectadas. En paralelo, los grupos morenistas organizaron una asamblea propia para validar su comité, de la cual Antorcha decidió no participar, asegurando el compromiso de que la jornada se desarrollaría sin confrontaciones.

