El cáncer colorrectal, que afecta el colon, el intestino grueso y el recto, se mantiene entre los tipos de cáncer más comunes a nivel mundial, especialmente entre las mujeres. Aunque tradicionalmente se diagnostica en personas mayores de 50 años, especialistas alertan sobre el aumento de casos en adultos jóvenes, situación vinculada a hábitos alimenticios y uso constante de antibióticos desde edades tempranas.
Según el jefe del Programa de Oncología Gastrointestinal del Instituto Nacional de Cancerología de Colombia, Diego Felipe Ballén, la exposición prolongada a componentes presentes en carnes procesadas y alimentos ultraprocesados incrementa el riesgo de sufrir esta enfermedad. Estos productos contienen sustancias que en estudios han mostrado potencial carcinogénico. Además, el uso indiscriminado de antibióticos en la infancia puede alterar la microbiota intestinal, lo que dificulta el correcto procesamiento de alimentos y genera un estado inflamatorio crónico.
Durante el Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO 2026), se presentaron avances relevantes para pacientes con cáncer colorrectal metastásico que presentan la mutación BRAF V600E, una de las variantes más agresivas. Los nuevos tratamientos dirigidos y la medicina personalizada han demostrado mejorar la supervivencia global y retrasar la progresión del cáncer en estos casos.
Este cáncer suele desarrollarse de manera lenta; desde la aparición de lesiones precancerosas hasta la formación de un tumor pueden transcurrir entre 10 y 15 años. Por ello, la detección oportuna es clave para reducir la mortalidad y mejorar el pronóstico. Se recomienda realizar colonoscopias preventivas a partir de los 50 años, e incluso antes si existen antecedentes familiares o factores de riesgo asociados.

