Los bombardeos del ejército israelí en el sur de Líbano causaron la muerte de 51 personas en un solo día, según el Ministerio de Salud libanés. Entre las víctimas se encuentran dos miembros del personal médico, quienes fallecieron mientras atendían a heridos tras un ataque previo. Este episodio se registra en un contexto de alta violencia desde que el alto el fuego entró en vigor, con un saldo acumulado de más de 550 muertos en esta región.
El ministerio señaló que las fuerzas israelíes atacaron directamente centros sanitarios en Qalawiya y Tibnin, dos localidades del distrito de Bint Jbeil, en redadas que violan las leyes internacionales y los principios humanitarios que protegen al personal médico en conflictos armados. Desde marzo, cuando comenzó la reciente ofensiva, han fallecido en total casi 3,000 personas en Líbano.
De acuerdo con las Naciones Unidas, más de un centenar de trabajadores de la salud libaneses han perdido la vida y otros cientos han resultado heridos en una serie de ataques contra infraestructuras sanitarias y servicios de emergencia. Además, paramédicos y equipos de defensa civil se enfrentan diariamente a esta amenaza constante. Un responsable de la Defensa Civil en Tiro describió la situación como una lucha desesperada por sobrevivir mientras cumplen con su deber de atender a los afectados.
En paralelo, expertos y reporteros destacan la imposibilidad de que el personal médico pueda operar con seguridad ante la persistencia de estos ataques. La destrucción de ambulancias y hospitales, así como los asesinatos de médicos y paramédicos, complican aún más la respuesta humanitaria en la zona. Un cirujano con experiencia en campos de guerra que ha trabajado tanto en Gaza como en Líbano comparó las tácticas israelíes en ambos territorios, subrayando graves similitudes en el trato a los servicios de salud.

