Un equipo conjunto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) identificó cinco ejemplares silvestres del ajolote del Altiplano (Ambystoma velasci) en el Lago Tláhuac-Xico, ubicado en la frontera entre la Alcaldía Tláhuac y el municipio de Valle de Chalco. Este descubrimiento representa la primera evidencia oficial en años, un signo alentador para la biodiversidad de la zona metropolitana del Valle de México.

A pesar de los altos niveles de contaminación y presión urbana que sufre el lago, los ejemplares mostraron un estado de salud favorable. El ajolote del Altiplano es una especie endémica y amenazada que, a diferencia del ajolote de Xochimilco, puede metamorfosear para sobrevivir fuera del agua, lo que le otorga una adaptación especial frente a su entorno.

El monitoreo biológico que llevó a este hallazgo se realizó en zonas del lago menos perturbadas, usando técnicas especializadas para detectar ejemplares en libertad. La investigación busca generar datos que permitan establecer estrategias de conservación urgentes ante la contaminación causada por desechos domésticos e industriales, así como la expansión del área urbana aledaña.

La presencia del ajolote en este humedal subraya que el ecosistema de Tláhuac-Xico, aunque afectado, todavía mantiene condiciones biológicas adecuadas para sustentar especies endémicas. El ajolote del Altiplano cumple funciones ecológicas clave, como el control de poblaciones de insectos y servir como bioindicador de la calidad ambiental en ambientes lacustres.

Investigadores solicitan que las autoridades capitalinas y estatales consideren declarar el Lago Tláhuac-Xico como zona de protección estricta para garantizar un hábitat seguro para esta especie. Entre las acciones inmediatas están el seguimiento genético para evaluar la salud poblacional, análisis físico-químicos detallados del agua y campañas de educación ambiental dirigidas a las comunidades de Tláhuac y Xico.

La recuperación del ajolote del Altiplano en esta área es especialmente relevante por su estatus vulnerable y su distribución originalmente amplia en el altiplano mexicano, hoy reducida a pequeñas poblaciones fragmentadas. Este avistamiento confirma que una población reproductiva ha logrado adaptarse a las condiciones cambiantes, incluyendo las fluctuaciones de agua y la presencia de especies invasoras.