La creciente dependencia de dispositivos digitales está provocando un cambio profundo en nuestros hábitos y en la salud mental de la población. La constante exposición a pantallas, tanto en el trabajo como en el ocio, genera problemas de concentración, ansiedad y fatiga emocional que afectan a niños, adolescentes y adultos por igual.
Durante la jornada “Mente Clara en un Mundo Hiperconectado” celebrada en Sevilla, especialistas de distintas ramas de la psicología y la inteligencia adaptativa analizaron cómo esta realidad impacta en el sistema nervioso, el descanso y la convivencia social. Denunciaron que grandes sectores de la población, incluso jóvenes de 25 a 30 años, pasan hasta ocho horas diarias frente al teléfono móvil, lo que altera funciones cognitivas y emocionales fundamentales.
Uno de los temas centrales fue la sobreestimulación que enfrentan los niños desde edades tempranas. La saturación constante de estímulos visuales y auditivos dificulta que puedan aburrirse, jugar sin pantallas y desarrollar habilidades para resolver conflictos cotidianos. Además, tras la pandemia, muchos adolescentes permanecen con dificultades para socializar y manifiestan cuadros de aislamiento emocional.
Expertos señalaron que en las consultas psicológicas es habitual encontrarse con casos relacionados a un uso problemático de redes sociales y tecnologías. La hiperconexión digital afecta la calidad del sueño, reduce la capacidad de atención y genera una sensación permanente de no poder desconectar, un fenómeno que preocupa a familias y educadores.
Desde una perspectiva laboral, también se presentó un incremento significativo del estrés entre trabajadores a nivel mundial. Un estudio en 160 países detectó que el porcentaje de personas afectadas por estrés subió notablemente en la última década, coincidiendo con la expansión de la cultura digital y la hiperconectividad.
Movimientos sociales como Adolescencia Libre de Móviles reivindican la necesidad de establecer límites al uso de dispositivos para proteger la salud mental y el desarrollo de niños y adolescentes en un mundo dominado por la inmediatez y la sobreexposición a las redes.
Los especialistas coincidieron en que, si bien la tecnología aporta muchas ventajas, es urgente aprender a gestionar su impacto para preservar el bienestar emocional y cognitivo en esta era digital.

